Invitación a la lectura - Camila Henríquez Ureña



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Un análisis de la obra humanística e intelectual de la autora dominicana que vivió la mayor parte de su vida en Cuba, que debe motivar a nuestros intelectuales a estudiar su obra y a hacer suyos sus ideales humanísticos. 
Camila Henríquez Ureña era dominicana por nacimiento y origen familiar. Formaba parte de una familia excepcional, integrada por ilustres intelectuales y educadores de estirpe hostosiana: hija de la insigne poeta Salomé Ureña y del médico y Presidente de la República Dominicana Francisco Henríquez Carvajal; sobrina de Federico Henríquez Carvajal, aquél a quien José Martí llamó "hermano". Era la hermana menor de cuatro hermanos, entre los que figuran los grandes humanistas Pedro y Max Henríquez Ureña. 
Camila era cubana por nacionalización e historia de vida. Emigró de nuestro país en 1904, luego del fallecimiento de su madre en 1897, a la edad de 10 años. En 1917 obtuvo el doctorado en Filosofía y Letras en Cuba; en 1920 el Máster en literatura en Estados Unidos de Norteamérica, país donde vivió y enseñó durante una parte importante de su vida, la cual discurrió principalmente en Cuba, país que le otorgó la nacionalidad en 1926 y donde murió en 1973. 
En Cuba, donde desarrolló una prolongada y ejemplar actividad intelectual y educativa, Camila es una figura familiar. Ahí cuenta con una legión de discípulos y continuadores de su obra, que no cesan de estudiar sus grandes aportes en los estudios humanísticos y de rendirle los honores merecidos. 
En cambio, en nuestro país Camila es una extraña. Aquí sólo algunos intelectuales pueden hablar de su vida y su obra. En 2006 el Banco de Reservas de la República Dominicana publicó sus obras completas bajo el título: Camila Henríquez Ureña. Obras y apuntes, con lo cual abrió la posibilidad de un mayor acercamiento con la producción intelectual de la ilustre humanista. 
Estas líneas son un llamado a los intelectuales y a los educadores, a las escuelas y a las universidades, al Estado y la sociedad en general para que se inicie un movimiento de rescate y reconocimiento del legado de Camila Henríquez Ureña. El propósito es promover la lectura y difusión de sus obras, la colocación de su nombre a instituciones educativas y culturales de importancia y, lo más significativo, la emulación de su ejemplo como luchadora por los derechos de la mujer, como educadora consagrada y como investigadora rigurosa e incansable en el campo de las humanidades. 
 Si de una sola mirada fuera posible observar y comprender la vasta labor intelectual que Camila Henríquez Ureña dejó plasmada en sus obras, sin dudas podría afirmarse que el humanismo científico y social es el concepto que mejor define los trabajos de investigación, las propuestas educativas y el magisterio vital de la autora, así como sus desvelos por la reivindicación de las deudas de la mujer. 
Es preciso destacar que en su producción intelectual Camila da muestra de la continuidad del conjunto de temas y preocupaciones estudiados por sus hermanos mayores, que pueden nombrarse haciendo uso de esta expresión de Pedro Henríquez Ureña: "la literatura griega, los Siglos de Oro españoles, Dante, Shakespeare, Goethe, las modernas orientaciones artísticas en Inglaterra…". 
Camila es una ejemplar manifestación de los logros, de los resultados en el siglo XX, de un campo de estudio que se interesa en el ser humano como objeto de investigación. En cada una de sus producciones Camila persiguió el ideal humanista de las ciencias del espíritu, en pos de la sublimación del ser humano como razón de ser de la vida en el cosmos. 
Esa búsqueda del ser humano se perfila en los trabajos sobre la lengua y la literatura, los cuales ocupan la mayor parte de su obra: estudios de vidas, estudios históricos y antropológicos, propuestas de enseñanza en lengua y literatura, y estudios críticos y de apreciación literaria. 
Los estudios de vidas responden al interés de realzar las mejores cualidades de seres humanos ejemplares, tales como: Sor Juana Inés de la Cruz, Salomé Ureña, Gabriela Mistral, Fabio Fiallo y Mirta Aguirre. 
Es interesante observar cómo Camila se propuso estudiar a su madre, Salomé Ureña de Henríquez, a quien apenas conoció por ser una niña de muy poca edad cuando ella murió: 
"Yo he tenido que conocer a mi madre a través de la memoria ajena, he tenido que preguntar (…). Al menos, no me faltó ayuda, tan alta en número como en mérito, para lograr ese empeño. La recibí en el seno de mi familia, donde se rendía a su memoria culto constante a través de mi padre y mis hermanos mayores…". 
Los estudios antropológicos e históricos acerca de la literatura son los que mayor dimensión ocupan en las obras de Camila Henríquez Ureña. Llaman la atención las bien documentadas investigaciones acerca de la relación entre el mito y la literatura, que parten de la antigua Grecia. 
Se destacan también los estudios concretos de crítica literaria acerca del modernismo en América, la literatura cubana y las obras de importantes autores hispanoamericanos: Fabio Fiallo, Jorge Isaac, Juan Rulfo y Ernesto Cardenal, entre otros. 
La obra Invitación a la lectura es un trascendente aporte de Camila a la cultura del libro y de la lectura. Se trata de un conjunto de conferencias orientadas a estudiar los diversos géneros literarios, apoyándose en autores reconocidos y en las fecundas experiencias de la autora como lectora privilegiada y como profesora de literatura. 
Es una obra erudita que responde a un fin didáctico. Es un texto motivador que busca promover y educar la apreciación literaria. Quiero resaltar de esa obra una expresión que destaca el valor de lo humano en la literatura, concepto que permea todo cuanto Camila vivió, pensó, escribió y que finalmente nos legó. 
"No importa cuál sea el concepto que se tenga de lo que es literatura y de los motivos por los cuales se lee, creo que en una cosa están de acuerdo todas las personas que leen, y por lo tanto todos mis oyentes: se leen obras para adquirir de ellas cierta experiencia, para satisfacer en parte ese anhelo de algo más que sienten todos los seres humanos". 
Ahí queda revelado el ideal humanístico acerca de la literatura, que por eso tiene como modelo a los autores clásicos y universales desde la antigüedad griega hasta nuestros días. La literatura no es un arte, es algo más; en ella se plasman los grandes conflictos que subliman al ser humano; la obra literaria refleja y comunica los valores humanos. 
El humanista tiene el deber de estudiar y promover esos valores. Ese es un gran reto que encara Camila en sus obras, en sus investigaciones y en su magisterio. En esas expresiones se plasman el ideal y la visión humanística que sirvió de norte a toda su actividad intelectual.
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